NUESTROS AMIGOS LOS BANCOS

El otro día tuve que ir a pagar la luz en ventanilla. Menuda odisea. Ahora resulta que los bancos para obligarte a que domicilies tus pagos y pases de pagar los recibos en metálico ponen carteles para facilitarte las cosas. Para ellos facilitar las cosas a aquellas personas que se resisten a domiciliar sus pagos porque no son lo suficientemente solventes como para soportar las sangrías que suponen las comisiones por el mantenimiento de las cuentas todos los meses. 

Entonces te encuentras un cartel en el que dice: Para facilitar el pago de los recibos no domiciliados hemos abierto una oficina en el quinto coño, al fondo a la derecha donde les haremos hacer colas interminables, les amargaremos hasta el infinito a ver si podemos obligarles a que abran una cuenta corriente con nosotros de donde les podamos sustraer las comisiones leoninas que aplicamos como usureros que somos. Atentamente su banco amigo. Esta es la traducción que he deducido que debe interpretarse de los hechos. 

Qué imaginará el tío este que escribió el cartel de marras de la facilidad. No me gustaría que me invitara a su casa a pasar una plácida tarde en su compañía. Quizá me facilitaba la comodidad con un sillón de pinchos, una jauría de perros rabiosos mordiéndome sin cesar o lo que es peor, un potro de torturas de la factoría de la Inquisición en sus mejores tiempos. 

De todos modos todavía no han “facilitado” tanto las cosas con lo que hacer desistir a aquellos que apenas llegamos a fin de mes. Deberían ser más contundentes y escribir carteles del tipo: Para facilitarles el pago de los recibos no domiciliados, hemos instalado una oficina en el Amazonas. Se encuentra en el cuadrante 23, 34. Tan sólo se debe vadear el río plagado de pirañas hambrientas y voraces serpientes pitón. Una vez, superado el recodo, se llega a un poblado de una tribu de caníbales. La oficina se encuentra entre la choza del hechicero y la olla que usan para comerse a la gente. 

Tampoco hay que ser tan ácido con los bancos. No son malos del todo. Apenas te cobran un 25 % de interés por los descubiertos y hasta llegan a pagarte un 0,0000001 por ciento por el dinero que tienes depositado. Gente enrollada en la que puedes confiar con los ojos cerrados. 

El otro día un amigo me contó loco de contento que por fin se había comprado una casa, después de ahorrar 20 años privándose de casi todo. Eso si. Un piso de puta madre. Con materiales de la mejor calidad, según me dijo. Eso al menos es lo que anuncia la inmobiliaria en sus promociones, pero que debe ser traducido. Acabados de primera calidad significa que con los desechos y sobrantes de otras obras terminarán la construcción que te van a vender. 

No obstante mi amigo estaba como loco. Los ascensores no funcionaban al tercer día y las goteras eran tan increíbles que hasta la federación internacional de natación seleccionó su vivienda como sede para unos campeonatos. Pero da igual. Era su casa, me decía. Que iluso. La realidad es que el banco ha comprado su casa y le cobra un alquiler bestial durante 30 años hasta que la consiga pagar y si en algún momento atraviesa una mala racha se la queda, lo deja en la calle y listo. De todas formas no es más que pasar de un banco a otro, el de algún parque. Tampoco hay que sacar las cosas de quicio. Ni tomárselo a la tremenda. Además ahora que la gente no para de tirar muebles usados. Puedes hasta elegir colchón a diario. Si llueve te puedes duchar y puedes beber agua y lo que es mejor te despiertas al alba, si tienes la suerte de que algún desgraciado no te prenda fuego con gasolina o algún borracho te vomite encima. Pero para eso están los bancos, para facilitarnos la vida. ¿Por qué si no han instalado tantos cajeros automáticos? ¿Para que los usuarios puedan sacar dinero? No. No es por eso. Como se preocupan de las personas que han dejado en la calle, les proporcionan albergues calentitos en las noches del frío invierno. 

Yo hace tiempo que me voy por la vida sin cuenta corriente. Lo que me ahorro en comisiones de todo tipo. Y pasé de las cuentas corrientes porque no me puse de acuerdo con el empleado de mi banco. 

Yo le pregunté que qué coño era ese tanto por ciento de comisión de mantenimiento. Y me contestó que era la comisión por mantener la cuenta corriente. Eso está bien, le dije. Pero a mi cuenta corriente no la mantengan. Déjenla tal como está. 

¿Qué es lo que tienen que mantener en una cuenta que básicamente son unos cuantos números que se encuentran en el disco duro de un ordenador? 

Igual estoy equivocado y las cuentas corrientes viven a cuerpo de rey en un lugar 
que desconocemos y por eso nos cuesta una pasta su mantenimiento. 

¿Será que les dan 3 opíparas comidas diarias con suculentos manjares? 
¿Habrá señoras de la limpieza que las bañan para que se sientan limpias y felices? 
¿Existirán azafatas buenorras que las tapen cada noche al acostarse? 
¿Tendrán sesiones de jacucci a diario con baños termales e hidromasajes? 

No lo sé. No te lo dicen. Pero yo se lo dije al empleado. A mi cuenta corriente nada de nada. Si le echan de comer… pan y agua. No le limpien el polvo, no la pinten ni la laven. No le canten nanas y mucho menos taparla cuando se va a dormir. Que me está costando una pasta. 

Afortunadamente no llegamos a un acuerdo y llevo ya varios años sin cuenta corriente. Y todo son ventajas. La mejor de todas que no te sientes tentado de comprar algo a plazos que seguramente no necesitas.

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